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Islas Malvinas. Entre las declaraciones de Trump y el festejo de Milei

Parece que el encierro presidencial en la Quinta de Olivos llegó a su fin. Luego de semanas de un profundo ostracismo, y justo cuando el humor social hacia el gobierno se complica, Javier ...

Islas Malvinas. Entre las declaraciones de Trump y el festejo de Milei

Parece que el encierro presidencial en la Quinta de Olivos llegó a su fin. Luego de semanas de un profundo ostracismo, y justo cuando el humor social hacia el gobierno se complica, Javier ...

Parece que el encierro presidencial en la Quinta de Olivos llegó a su fin. Luego de semanas de un profundo ostracismo, y justo cuando el humor social hacia el gobierno se complica, Javier Milei decidió mostrarse hiperactivo. Por segundo martes consecutivo, el mandatario convocó a una reunión de Gabinete ampliada en el Salón Eva Perón de la Casa Rosada.

El encuentro, que arrancó pasadas las 10 de la mañana y se extendió hasta el mediodía, tuvo asistencia casi perfecta, con presencias como las de Karina Milei, el jefe de Gabinete Diego Santilli, Federico Sturzenegger, Patricia Bullrich, Martín Menem, el asesor Santiago Caputo y el secretario de Relaciones Exteriores, Pablo Quirno, entre otros ministros. Las únicas ausencias fueron las de Luis Caputo, que se encuentra en la cumbre del G20 y la de Sandra Pettovello, quien se reportó enferma.

Si bien se repasaron los habituales logros del plan económico, el cónclave tuvo un eje excluyente que alteró la agenda de la semana: las Islas Malvinas. A partir de un informe de Quirno sobre supuestos “avances diplomáticos“, el oficialismo decidió anunciar una sorpresiva cadena nacional para este próximo jueves por la noche. ¿El motivo? Unas declaraciones de Donald Trump que el gobierno libertario intenta exprimir al máximo.

Interna imperialista: Trump, la OTAN y el Reino Unido

Para entender de dónde sale esta súbita urgencia por la “causa sagrada“, hay que mirar hacia el norte. El origen de este revuelo se ata a una descarnada disputa de intereses imperialistas entre Estados Unidos y el Reino Unido por el financiamiento de la OTAN.

Washington, bajo la óptica de Trump, presiona a sus aliados europeos para que eleven su gasto militar al 5% de su PBI. En ese tire y afloje, y utilizando cualquier elemento a su alcance para extorsionar, el Pentágono y la Casa Blanca deslizaron la posibilidad de abandonar la histórica “neutralidad“ (que en los hechos siempre fue un respaldo a Londres) respecto al conflicto del Atlántico Sur. Consultado expresamente en el Salón Oval sobre si Estados Unidos reconsideraría su postura sobre Malvinas para presionar a los británicos, Trump lanzó su amenaza con la ambigüedad que lo caracteriza: “Siempre la reviso. Es así con todas las posiciones. Esa es solo una de muchas“.

La respuesta desde Londres no se hizo esperar, dejando en claro que el imperialismo británico no piensa ceder territorio que ocupa ilegalmente. El ministro de Hacienda del Reino Unido, John Healey, cortó en seco la especulación afirmando: “Las islas Malvinas son británicas y seguirán siendo británicas mientras las islas Malvinas así lo deseen“.

En esta disputa no hay nada progresivo. Acá estamos frente a una potencia imperialista como el Reino Unido, que usurpa territorio soberano argentino y saquea nuestros bienes comunes, siendo chantajeada por otra potencia imperialista liderada por un ultraderechista que utiliza el reclamo histórico de todo un país para motorizar sus extorsiones militares.

Milei y el aplauso a su “socio” del Norte

En vez de denunciar que la soberanía nacional está siendo usada como una herramienta de manipulación, Javier Milei decide subirse al tren del triunfalismo. En su rol de lacayo obediente que les regala el país a los intereses de Washington, el presidente intentó vender el chantaje de su socio Trump como una victoria de s gobierno.

Antes de ingresar a la reunión de Gabinete de este martes, el mandatario no ocultó su euforia en declaraciones radiales: “Ayer ha pasado algo muy fuerte respecto a la causa más importante y sagrada que tenemos los argentinos“. Minutos después, desde el gobierno oficializaban que el secretario Quirno “hizo un análisis sobre los avances diplomáticos que lleva adelante la Cancillería en defensa de la soberanía de las islas Malvinas“, justificando así el llamado a la cadena nacional del jueves.

Todo esto es una muestra descarada más entre el cinismo y el oportunismo de la política libertaria. El gobierno utiliza un hecho histórico y habla de un avance diplomático, cuando, en realidad, solo se está enfrente de una bravuconada de Trump para sacarle más presupuesto militar al Reino Unido. Un presidente estadounidense que, vale recordar, no tiene reparos en apoyar y financiar el genocidio del Estado de Israel o intervenir militarmente en Venezuela, jamás moverá un dedo por la independencia o la soberanía real de los pueblos de estas latitudes.

¿Recuperar soberanía o cambiar de amo?

Nadie sabe a ciencia cierta qué humo venderá el presidente en su cadena nacional del jueves, pero la línea política del gobierno ya está trazada y exige una denuncia contundente. La causa Malvinas es un reclamo profundamente antiimperialista que le pertenece al pueblo argentino y no a un gobierno que la utiliza para tapar el ajuste interno.

La discusión de la soberanía no puede centrarse solamente en una bandera o un pedazo de tierra. Esta cuestión es sobre algo mucho más global, como el control y el uso sobre nuestros bienes comunes en esa zona. Hoy, el Atlántico Sur es un enclave estratégico donde el Reino Unido saquea nuestra pesca y donde empresas inglesas, israelíes y, también, estadounidenses buscan explotar nuestros hidrocarburos y minerales.

Es completamente esquizofrénico y contradictorio que Milei hable de “avances en la soberanía” sobre las islas mientras, en el territorio continental, entrega el país de pies y manos al saqueo extranjero mediante el RIGI, el Súper RIGI y acuerdos bilaterales que destruyen nuestra autonomía económica. La estrategia libertaria es la de usar la soberanía económica del país entero como moneda de cambio para intentar mendigarle a Trump algún gesto simbólico sobre Malvinas.

Frente a todo esto, la posición debe ser innegociable: las Malvinas son argentinas y hay que exigir el fin de la ocupación colonial británica de manera urgente. Sin embargo, no se puede tolerar la idea de que un proyecto de soberanía real se construya entregando el país y arrodillándose ante otra potencia. Creer que Estados Unidos (la misma potencia que le dio todo el respaldo logístico y militar a los ingleses durante la guerra de 1982) va a solucionar el conflicto, es la máxima expresión de la sumisión.

Es obvio que todo lo que provenga de la gestión de Milei no va a estar orientado a una política estratégica de cómo recuperar las islas de manera soberana. Lo que de verdad queda flotando en el aire es la idea de lo que Milei verdaderamente está buscando: cambiar de país invasor.

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Fuente: https://periodismodeizquierda.com/islas-malvinas-entre-las-declaraciones-de-trump-y-el-festejo-de-milei/

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